sábado, 4 de junio de 2016

La llegada



En un comienzo creía que iba a ser dificil encontrar el "Ralli", pero la lluvia nos permitió por un instante llegar sin mucha dificultad. Una búsqueda en internet, una llamada telefónica, y un camino extremadamente húmedo acompañado con un rico chocolate caliente, hizo que ese viernes tuviera un sabor a domingo.
La salida al museo fue familiar. Abandonamos con mi esposo por un ratito la rutina laboral, el jardín de mi hija y nos encaminamos con expectación.
En el trayecto nos dejamos deslumbrar por la naturaleza y su rigor. Cuando llegamos aún llovía, y el frio gélido atravesó nuestros rostros -algo que aún no me acostumbro de Chile.  Sin embargo, debo confesar que me encanta ver la lluvia caer.
No conocíamos este museo y teníamos poco tiempo para poder apreciarlo con profundidad. Así que ibamos a tener que exprimir el tiempo...



El trayecto, belleza urbana y naturaleza...








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